06 junio, 2008

||[|S|.e.n.T.i.d.o.|S|]||


Era una noche oscura y lejana a la realidad de sus deseos,
El tiempo presionaba contra los latidos de su corazón y sus
Ojos se veían cansados, los labios secos y sus mejillas sin color.
Era difícil su vida y más difícil el trabajo que había conseguido
Como guardia del cementerio, no dormía por las noches en aquellos eternos turnos
Con ruidos, a ratos, descomunales. que lo dejaban jadeando de miedo,
Alucinando con cuerpos que iban contra él.
Mucho menos, dormía durante el día recordando todas las pesadillas pasadas.
Era cosa de costumbre -se decía-
Tiempo para aprender la vida nocturna en el cementerio y ¡listo!
No recibía el mejor sueldo, pero le alcanzaba para comer y ayudar a su anciana madre que estaba a punto de morir, además.
No eran buenos días para el amor, pero ya hace unas noches veía a una jovencita, de tal vez unos 20 años, delgada, blanca, pelo negro, largo y tal vez con rizos, rizos de cacao,
Vestía una suave (por lo menos así lo percibía) bata color turquesa que combinaba imperfectamente con sus labios rojizos y sus zapatos cafés, un ramo de rosas color verde,
Una botella con agua y una foto, eran el dulce-amargo recuerdo de la jovencita, o por lo menos eso imaginaba él al verla. Una descripción bastante típica para las mujeres de aquella noble cuidad, pero que para Él. Ella, por alguna razón. Tenía una “mística”
Que no le permitía dejar de recordarla.
Tal vez era lo único (para él, como hombre) y las obligaciones como hijo, Hijo de tomo y lomo, y sólo él, pues a pesar de tener un par de hermanos ellos, por alguna razón dejaron de lado a la ya desgastada madre. A la anciana madre, a la enferma madre, a la olvidada madre, a la madre, y sólo madre porque de mujer ya nada quedaba (o por lo menos eso pensaba él al verla abandonada de algún afecto varonil sentada en el sofá de toda la vida). --Continúo.
Pues, tal vez. Era sólo aquella jovencita quien le mantenía los pies enterrados en aquel lugar.
¿Enamorado, encantado, curiosidad, amistad? No tenia claro que deseaba, sólo sabia que algo había en aquella muchacha que de su recuerdo no se desprendía.
Su cabeza comenzaba poco a poco a cuestionar tal interés ¿era posible que el esperara con tal inquietud a aquella muchacha? Y se lo preguntaba una y otra vez y tres y una vez más.
Ella dejo de ir por lo menos durante un par de meses.
Quizás quería recuperarse de alguna pena, pena que probablemente le dejo aquel Miguel Ignacio Arenas Díaz (a todo esto nuestro amigo ya había indagado en la tumba que visitaba la mucha) quién sería aquel hombre, en realidad no le inspiraba mayor curiosidad, por lo menos no más de la que le inspiraba ella.
De igual manera aquel Miguel, al parecer era un bebe o un niño, ¿habrá sido algún hermano o quizás su hijo? ¡Válgame Dios! –exclama-
Y cabe la preocupación instantánea en su mente ¿qué me esta pasando? vuelve a preguntarse.-Creo que fue en ese preciso momento cuando detonó su psicosis por aquella mujer. [A la que más tarde llamaría mujerzuela…] (Cabe mencionar).
Ahora no sólo esperaba para verla en las noches, también la seguía en su camino a casa.
Durante días, sin saber por qué tenía esa reacción o tal vez obsesión.-que para nosotros es evidente o por lo menos, podemos imaginar-
Estuvo mucho tiempo siguiéndola sin razón aparente, hasta que cierto día la ve salir de la mano de un arquetipo deseado por toda mujer de la ciudad.
Qué me esta pasando-exclama-
Casi muriendo y con un deseo de hacer desaparecer a aquellos jóvenes que se veían felices
Unidos y siendo… sólo ellos.
Es una mujerzuela-se dice-
Y sin sentirlo se desprende en llantos, su pecho sentía un dolor enorme, que jamás había imaginado, siquiera aquella vez que vio como mataban a su amigo de escuela, esa vez cuando vio la sangre en las garras de aquel tigre, ni siquiera aquella vez.
¡Ay! Dios Santo, ¿Qué sucede? ¿Qué señal no he visto o qué señal me estas mostrando?
No puedo detener este instinto, no puedo salvar mi alma porque ya no se dónde se ha ido.
-exclama una y otra vez en sus pensamientos asesinos y dolidos-
Su llanto no cesa y ya no encuentra consuelo en la silueta de aquella muchacha, nada, nada, sólo siente que se ha quedado sin corazón y sin consuelo. Ni siquiera puede fingir.
Llega a su casa, extraño. Su blanca madre puede percibir que algo le sucede a su hijo,
Pero como siempre, ella sólo observa y se queda en silencio.
Fue la noche para el plan perfecto, una mente perversa comenzaba a maquinar el más horrible sentimiento de odio.
Heme aquí muerto entre los vivos y buscando entre los muertos lo que no ha de ser mío.
Repetía una y otra y otra vez en su cabeza sin parar un sólo segundo, un sólo respiro.
Nada, Nada, Nada…
La noche era eterna, interminable, insostenible, indeseable…
Aturdido, toma la decisión menos apropiada y más repudiada por su corazón.
-Qué puede afectar tanto el alma, el corazón, la razón. Qué puede afectar de tal manera a una persona para que esta sienta tal temible deseo. Cuál es la verdad de cada mente y de cada percepción, de cada ser y no ser, del otro y el otro más uno, que todo. Repito; todo,
Puede en un segundo dar la vuelta al mundo y te hace tomar la decisión menos afortunada…

De inconcluso a vuestras mentes, les dejo un Fin.


By selene

2 comentarios:

Ein dijo...

¡Wow!

¡Está bastante bueno! Y no lo sé.Me parece terrible y conmovedor pero a la vez no lo sé,y me pierdo y no sé que es lo que dice o lo que es.-

Me agrado Selene.Debi haberte escrito hace mucho,pero no lo hice.Aunque tenía tiempo,no tenia ánimos de nada realmente.

Es oscura tu historia,si es que es esa la palabra que busco.Maldición hay muchas historias inconclusas.

Ojalá se acaben...pero a la vez mejor dejarlas en suspenso...no lo sé.Me canso de pensar en estupideces.-

En fin.Qué estés bien.Cuídate y...abrazos besos y cosas melosas.
Adiós.-

.Ein.

Sally Bowles dijo...

hola!
q lindos escritos, me gusto mucho leerte

seguire pasando

saludos!